
Los consumidores israelíes pagan de dos a cuatro veces más que los europeos por productos como vino, almendras, ajo, miel y pescado, según un estudio que la Cámara de Comercio realizó para el diario local ''The Marker''.
El problema podría no residir en los impuestos a la importación, diseñados para proteger a los productores nacionales, señala el estudio. Los importadores culpan de los elevados precios a los distribuidores, especialmente, a las cadenas de supermercados que operan en el país.
Los importadores afirman que los impuestos que gravan la compra procedente del exterior sólo suponen ''un pequeño porcentaje de los elevados precios''. El principal problema radica en el hecho de que las cadenas de supermercados venden los productos importados con un margen de beneficios de entre el 60% y el 100%, al tiempo que el resto del mercado se adapta a estos precios.
Los principales supermercados, sin embargo, rechazan la acusación, afirmando que su margen de beneficios es sólo de un 20% a un 30% en la mayoría de los productos.
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